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OPERACIÓN BIKINI

OPERACIÓN BIKINI

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Llega la tan ansiada época estival. Llegan las vacaciones de verano. Esas vacaciones por las que tanto hemos luchado durante un año duro de trabajo, donde vamos a descansar de nuestros quehaceres diarios, y donde podremos pensar en nuevos objetivos y desafíos de cara a la próxima temporada. Nosotros que no somos personas de modas, sino del grupo que tenemos todo perfectamente meditado y cuadrado en busca de un objetivo final, donde buscamos el resultado del trabajo anual, donde nos acercamos a una meta que está ahí, a la vuelta de la esquina, a tiro de piedra, al lado. Pensamos que vamos a tener una recta final relajada, donde solo vamos a recoger el resultado de algo bien hecho, meditado y planificado.


Pero nada más lejos de la realidad. Se acerca la operación bikini, trikini o bañador. No hace falta que os lo explique no? Bueno, lo hare, por si acaso. Aquellas personas que se han quitado los jerséis y los chaquetones de invierno y no se han dado cuenta de esos kilitos de más que han cogido durante el largo invierno de cocidos, bocadillos, comilonas, prisas, estrés, es decir, de estar en otra cosa.


Llegan las prisas, las dietas milagros, los “me quito de todo lo que engorda este mesecito, bajo unos kilitos, y para el año que viene veremos”, los salgo a andar por la tarde, los me apunto en el gimnasio con mi primo que sabe tela de esto y veras como me pone de guap@.


Llegan las ofertas de productos milagrosos, “los comete esta barrita que no necesitas comer nada más”, “estas pastillas bloqueadoras de hidratos de carbono (no sé qué es un hidrato de carbono, como lo voy a bloquear?)”, en fin, los milagritos…
Lo que si tenemos que tener en cuenta es que nosotros somos profesionales y como tales actuamos. No seguimos modas, sino que seguimos técnicas de mejora corporal (en uno u otro sentido), no “vendemos productos milagrosos”, “no vendemos esos botes venenosos”. Promovemos Salud. Promovemos una forma de vida. Somos deportistas y si acaso usamos suplementación deportiva en un determinado momento o en un determinado instante, pero lo que no somos es “Curanderos”, “sanadores”, “milagreros”, ni nada de eso.


Planifícate un año, cuenta con un nutricionista, busca quien te de un entrenamiento y trato profesional, pero no tengas prisas de última hora, porque eso no sirve para nada.


No me señales con el dedo acusador porque yo tengo el físico que tu deseas pero por el que no haces nada durante el año, excepto empezar ese lunes que nunca llega, o el día 1 de enero que estas resacoso o después del carnaval.
Vive un año completo, aprende a comer COMIDA REAL, a cocinar, aléjate de la comida rápida, de los productos industriales, de los productos milagros, ve al mercado y compra fruta fresca, verduras, carne, pescado y cocínalo. Aprende a sacar partido de la cocina, es sencillo, invierte tiempo en cocinar y en disfrutar de la comida, veras como los resultados llegan. Consulta con nutricionistas, entrenadores y cuando estés bien asesorado diseña tu plan de trabajo, pero date tiempo. Las prisas no son buenas consejeras y en el caso de la salud menos.


Y como dijo Decimo Junio Juvenal, alla por el siglo I d.C.:
“Orandum es tus sit mens sana in corpore sano”.(Debemos orar por una mente sana en un cuerpo sano)