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¿Debemos quitar la sal de nuestras dietas?

 

Siempre se ha demonizado la sal en el mundo del culturismo basándose en un aumento de la retención hídrica extracelular y subcutánea. Pero, ¿estamos ante un mito o realidad? Bien, para poder responder a esto, primero debemos entender un poco como funciona nuestro cuerpo.


La membrana celular actúa como barrera semipermeable impidiendo la entrada de la mayor parte de las moléculas, dejando pasar selectivamente unas u otras. El intercambio de sustancias se realiza a través de la membrana plasmática y por diferentes mecanismos:
a) Transporte pasivo: Se trata de un proceso que no requiere energía (ATP), pues las moléculas se desplazan espontáneamente a través de la membrana a favor del gradiente de concentración, es decir, desde una zona de alta concentración de solutos a otra zona de más baja concentración de solutos. Aquellas moléculas pequeñas y sin carga eléctrica como el oxígeno, dióxido de carbono y el alcohol difunden rápidamente a través de la membrana mediante este mecanismo de transporte. El transporte pasivo puede ser mediante difusión simple (directamente a través de la bicapa lipídica) y difusión facilitada (ayudado por las proteínas presentes en la membrana plasmática celular).


b) Transporte activo: En este caso, el transporte ocurre en contra del gradiente de concentración y, por lo tanto, se requiere de un aporte energético en forma de ATP. En el transporte activo participan proteínas transportadoras, que reciben el nombre de "bombas", y que se encuentran en la membrana celular, cuya función es permitir el ingreso de la sustancia al interior o exterior de la célula.

Transporte de agua: El transporte de agua a través de la membrana plasmática ocurre por difusión simple, por un proceso denominado osmosis. Pero este movimiento está determinado por la presión osmótica, la que es producida por la diferencia de concentraciones de soluto (iones) entre el medio intracelular y extracelular.


Transporte de iones (Bomba sodio- potasio): La bomba de Sodio y Potasio (Na/K de ahora en adelante) es una proteína presente en todas las membranas plasmáticas de las células, cuyo objetivo es eliminar el sodio (Na+) de la célula e introducir potasio (K+) en el citoplasma de la misma. Se expulsan 3 iones Na+ y se introducen dos iones K+, a cambio de degradar una molécula de ATP (se necesita energía).


Explicado esto, en nuestras células musculares ocurre el siguiente fenómeno: El K+ tiene tendencia a encontrarse dentro del citoplasma celular ya que entra y sale fácilmente por difusión facilitada, cosa que no ocurre con el Na+. A medida que sale Na+ de la célula, el líquido extracelular (como es el agua subcutánea que tanto nos preocupa en nuestro deporte) adquiere un mayor potencial eléctrico positivo, lo que provoca atracción de iones negativos como el Cl- por ejemplo, intracelulares, que pueden atravesar por difusión facilitada la membrana. Al haber ahora más iones de Na+ y Cl- en el medio extracelular, el agua tiende a salir de la célula por efecto de la ósmosis. Justo lo contrario a lo que queremos. Entonces es inmediatamente lógico pensar que si introducimos poco sodio (sal en lo que atañe a este artículo) en nuestra dieta y/o aumentamos la ingestión de potasio en la misma, habrá mayor gradiente potencial eléctrico positivo dentro de la célula ya que la bomba sodio potasio no secretará sodio al exterior, y el agua entrará dentro de la célula para igualar concentraciones de iones. Ante este hipotético escenario estaríamos ante músculos más grandes y menos agua subcutánea. Cosa bastante apetecible, pero veremos que esto es algo muy alejado de la realidad, ¿por qué? Pues porque es de vital importancia que las concentraciones de sodio y de potasio estén dentro de unos márgenes, para que las contracciones musculares se den con normalidad (entre otras cosas). ¿Y cómo regula el organismo esto? Pues mediante una hormona segregada en las suprarrenales llamada Aldosterona, que secreta K+ en la orina y recupera Na+ para igualar las concentraciones de Na+ y K+, con lo cual esta no sería la solución.


¿Qué queremos pues? Una presencia mínima de aldosterona en sangre. Esto principalmente se consigue cuando la proporción Na+/K+ se mantiene en unos niveles aceptables, por lo que es un error quitar la sal de nuestra dieta. Aunque también es verdad que tampoco queremos que haya demasiado sodio en el medio extracelular, o al menos su concentración sea elevada, por lo que a la par de incluir sal en nuestras comidas, es necesario (para reducir su concentración) beber mucha agua.
En conclusión, es recomendable incluir sal en nuestra dieta, sin miedo, ya que tan solo nos encontramos con unos escasos 40mg de sodio, por cada 100g de sal de mesa, pero a la par no olvidarnos de aumentar también el consumo de agua diario. De hecho, es necesario incluir un valor mínimo recomendado de sal y sodio a lo largo del día, lo cual según la propia OMS:
“Los últimos datos indican que en el mundo se consume mucho más sodio del necesario para la actividad fisiológica. En muchos casos, el consumo supera con creces lo recomendado en la actualidad por la Organización Mundial de la Salud (OMS): 2 gramos de sodio (equivalentes a 5 gramos de sal) al día” (1).


(1) WHO. Guideline: Sodium intake for adults and children. Geneva, World Health Organization (WHO), 2012.

2017 – Por Carlos Álvarez Arranz

2017 – Por Carlos Álvarez Arranz (MTX Team)